¿De Verdad Aceptas la Autoridad de la Biblia?

Pbro. Jose Luis Cardona Rdz.


2 Timoteo 3: 1-17 NBLA

Carácter y conducta de los hombres en los últimos días

Pero debes saber esto: que en los últimos días vendrán tiempos difíciles. Porque los hombres serán amadores de sí mismos, avaros, jactanciosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, irreverentes, sin amor, implacables, calumniadores, desenfrenados[a], salvajes[b], aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos[c], envanecidos, amadores de los placeres en vez de amadores de Dios; teniendo apariencia de piedad[d], pero habiendo negado su poder. A los tales evita.

Porque entre ellos están los que se meten en las casas y se llevan cautivas a mujercillas cargadas de pecados, llevadas por diversas pasiones, que siempre están aprendiendo, pero nunca pueden llegar al pleno conocimiento de la verdad. Y así como Janes y Jambres se opusieron a Moisés, de la misma manera estos también se oponen a la verdad. Son hombres de mente depravada, reprobados en lo que respecta a la fe. Pero no progresarán más, pues su insensatez será manifiesta a todos, como también sucedió con la de aquellos dos.

Comisión a Timoteo

10 Pero tú has seguido mi enseñanza, mi conducta, propósito, fe, paciencia, amor, perseverancia, 11 mis persecuciones, sufrimientos, como los que me acaecieron en Antioquía, en Iconio y en Listra. ¡Qué persecuciones sufrí! Y de todas ellas me libró el Señor. 12 Y en verdad, todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús, serán perseguidos. 13 Pero los hombres malos e impostores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados. 14 Tú, sin embargo, persiste en las cosas que has aprendido y de las cuales te convenciste, sabiendo de quiénes las has aprendido. 15 Desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden dar la sabiduría que lleva a la salvación mediante la fe en Cristo Jesús.

16 Toda Escritura es inspirada por[e] Dios y[f] útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia[g]17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto[h], equipado para toda buena obra.